Una generación llamada a dar fruto

EDITORIAL

VOCES DEL ROBLESALA DE PRENSA

José Manuel Salvatierra León

3/13/20264 min read

Una Generación llamada a dar fruto

Por José Manuel Salvatierra León

Presidente del Capítulo Bolivia – Fundación Roble del Sur

“A cien años del establecimiento de la Iglesia en Sudamérica, el desafío de nuestra generación ya no es solo sembrar, sino contribuir con ideas, liderazgo y servicio que agreguen valor a nuestro país.”

La alegoría del roble

El año pasado, durante el Seminario Sudamericano realizado en Buenos Aires, Argentina, el Elder Ulisses Soares, del Quórum de los Doce Apóstoles, se dirigió a la audiencia sosteniendo en su mano una pequeña bellota.

Aquella semilla, que cabía en la palma de su mano y parecía insignificante, contenía en realidad el potencial de convertirse en un gran roble, esta ilustración que utilizó el Elder Soares estaba cargada de un profundo significado espiritual e histórico. Cien años antes, el Elder Melvin J. Ballard, también miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, viajó a Buenos Aires, donde dedicó Sudamérica para la predicación del Evangelio. Antes de partir, profetizó que el crecimiento de la Iglesia comenzaría de manera gradual, “al igual que el roble crece paulatinamente de una bellota”.

Un siglo de siembra

Durante las décadas siguientes, miles de santos de los últimos días han estado sembrando y cultivando la fe, se ha sembrado la fe en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestros barrios y estacas, y también en nuestras comunidades.

Esa siembra ha ocurrido muchas veces de manera silenciosa y en medio de sociedades complejas. Sin embargo, hoy podemos ver frutos visibles: generaciones de Santos de los Últimos Días comprometidos, que participan cada vez más en distintos espacios de la sociedad y dentro de sus áreas de especialización.

Mirar hacia atrás y contemplar esta historia nos llena de gratitud, pero también nos recuerda la responsabilidad que ahora descansa sobre nuestra generación.

El desafío de nuestra generación

Si las generaciones que nos precedieron estuvieron llamadas principalmente a sembrar y cultivar, la nuestra enfrenta un desafío diferente: dar fruto.

Para los Santos de los Últimos Días, el servicio en nuestros barrios y estacas constituye una parte esencial de nuestra fe. Son espacios sagrados donde aprendemos a servir, liderar y amar al prójimo, pero no se debe pensar que el discipulado se limita únicamente a esos espacios.

Las enseñanzas del evangelio restaurado también invitan a los creyentes a influir positivamente en el mundo que nos rodea. En ese sentido, el Elder Dallin H. Oaks enseñó:

“Las personas religiosas deben insistir en su derecho y deber constitucional de ejercer su religión, votar según su conciencia en asuntos públicos y participar en elecciones y debates en la plaza pública y en los tribunales.”

En nuestra realidad sudamericana —y particularmente en Bolivia— podríamos entender esa responsabilidad como acción cívica: participar en la vida pública con integridad, aportar ideas que fortalezcan la sociedad y contribuir al debate cultural desde principios que reconozcan la dignidad humana, la libertad religiosa y la responsabilidad moral.

Con este propósito en mente, el servicio que aprendemos dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días también puede convertirse en una forma de bendecir la sociedad más amplia en la que vivimos.

Nuestro país necesita personas capaces de contribuir al debate público con respeto, responsabilidad y convicciones claras. Necesita ciudadanos que busquen soluciones en lugar de alimentar divisiones.

En ese sentido, el fruto que nuestra generación está llamada a ofrecer no es solo espiritual o material. También es cultural, intelectual y social: ideas que inspiren, reflexiones que eleven la conversación pública y ejemplos de liderazgo que motiven a otros a servir.

La Fundación Roble del Sur en Bolivia

La Fundación Roble del Sur – Capítulo Bolivia nace con el propósito de contribuir al fortalecimiento de la sociedad mediante la promoción del liderazgo, el pensamiento responsable y la participación cívica inspirada en valores.

Creemos que los discípulos de Jesucristo pueden aportar mucho más que buenas intenciones. También pueden aportar visión, principios y liderazgo en los espacios donde se construye la vida de nuestro amado País; Entonces Roble del Sur busca aportar modestamente a ese propósito.

Dentro de ese esfuerzo nace Voces del Roble y la página oficial del capítulo Bolivia. Este espacio está dedicado a compartir reflexiones, ideas y experiencias de miembros y amigos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que desean contribuir al bienestar de la sociedad, hacemos una cordial invitación a todos quienes deseen participar de este espacio digital.

Una invitación a nuestra generación

Los robles no crecen de la noche a la mañana, son el resultado de tiempo, raíces profundas y generaciones de cuidado. Hoy nos corresponde asumir nuestra parte en esta emocionante historia.

Si las generaciones anteriores sembraron y cultivaron con fe, nuestra responsabilidad es que esos árboles den fruto: fruto en nuestras familias, fruto en nuestras comunidades y también fruto en la sociedad que compartimos.

Quizás esa sea una de las grandes responsabilidades de nuestra generación. Pero la asumimos con gratitud por quienes sembraron antes que nosotros, y también con expectativa y entusiasmo por lo que esta generación puede aportar.

Creemos que en Bolivia existen muchos hombres y mujeres de fe, talento y convicciones que desean contribuir al bien común. A todos ellos les extendemos una invitación sincera.

Si este espacio logra inspirar una idea, despertar una reflexión o motivar a alguien a servir con mayor compromiso a su comunidad, entonces habrá cumplido su propósito.